Extensión Universitaria moviliza a 150 voluntarios para servir a la comunidad de San Pedro

Estudiantes de todos los programas educativos y colaboradores de la Universidad de Navojoa participaron en una jornada que retoma la iniciativa de proyectos consecutivos de misión local, plantación de iglesias y extensión universitaria, beneficiando a cerca de 300 personas.

Con la finalidad de que la formación profesional también encuentre sentido cuando los conocimientos, talentos y vocaciones salgan del campus para ponerse al servicio de los demás. Bajo esta visión, la Universidad de Navojoa realizó una jornada de impacto comunitario en San Pedro, reuniendo a 130 estudiantes de sus nueve programas educativos y alrededor de 20 colaboradores en una tarde dedicada al servicio y el acercamiento con la comunidad.

La actividad, realizada el sábado 19 de septiembre, representó una jornada que permitió articular por primera vez tres iniciativas que buscan ampliar la presencia de la Universidad en su entorno: el Proyecto Plantadores de Iglesias de la Escuela de Teología, la misión local de la Escuela de Misiones y el Plan de Extensión Universitaria “Amamos lo que hacemos: Centros de Influencia”. Durante dos horas y media de actividades, de 3:00 a 5:30 p. m., los universitarios y colaboradores atendieron a alrededor de 300 personas, convirtiendo diferentes espacios de la comunidad en puntos de encuentro, servicio y convivencia.

La jornada fue coordinada conjuntamente por las áreas de Misiones, Plantadores de Iglesias y Extensión Universitaria, con la participación adicional del Club de Conquistadores de la Iglesia Universitaria. Esta colaboración permitió integrar diferentes expresiones del servicio en una misma intervención comunitaria. Para la Escuela de Teología significó el comienzo de las actividades del proyecto Plantadores de Iglesias; para el Departamento de Misiones, la primera experiencia de misión local vinculada con el proyecto de la Escuela de Misiones; y para Extensión Universitaria, una oportunidad de llevar a la práctica y dar a conocer el plan “Amamos lo que hacemos: Centros de Influencia”.

El propósito común es generar una relación más cercana entre Universidad y comunidad, entendiendo que el impacto social puede construirse a partir de acciones concretas, sostenidas y orientadas a necesidades reales.

De la limpieza de espacios a las “Serenatas de esperanza”

Las actividades desarrolladas en San Pedro abordaron distintas dimensiones del bienestar comunitario. Estudiantes y colaboradores participaron en labores de limpieza y embellecimiento de áreas públicas, mientras que otros equipos brindaron cortes de cabello como un servicio directo a los habitantes. La jornada incorporó además acciones enfocadas en el bienestar mental y espiritual a través de las denominadas “Serenatas de esperanza”, acercando mensajes de ánimo y acompañamiento a la comunidad.

La diversidad de actividades permitió que estudiantes provenientes de distintas áreas académicas encontraran maneras de involucrarse. Este enfoque es particularmente relevante para la visión misionera que actualmente impulsa la UNAV: comprender que el servicio no pertenece exclusivamente a una profesión o disciplina, sino que cada estudiante puede poner sus conocimientos, capacidades y talentos al servicio de otras personas.

“Pequeños, grandes sueños”: un nuevo espacio para la niñez

Uno de los proyectos que comenzó durante esta jornada fue el Club de Niños “Pequeños, grandes sueños”, iniciativa de la Escuela de Ciencias de la Educación. Su puesta en marcha permite que la participación universitaria alcance también a niñas y niños de la comunidad, mientras ofrece a los estudiantes vinculados con el área educativa un escenario para trasladar su formación hacia experiencias de interacción y servicio fuera del aula.

Precisamente ahí se encuentra uno de los principales valores académicos de este tipo de proyectos: el estudiante deja de ser únicamente receptor de conocimientos y comienza a reconocer cómo su profesión puede responder a necesidades concretas de su entorno.

Los nueve programas educativos, una comunidad a la que servir

La participación de 130 estudiantes pertenecientes a los nueve programas educativos de la UNAV dio a la jornada un carácter transversal.

Que diferentes disciplinas coincidan en un mismo proyecto permite construir una visión más amplia del servicio. Las necesidades de una comunidad rara vez pertenecen exclusivamente a un campo profesional: pueden involucrar educación, salud, bienestar emocional, tecnología, comunicación, desarrollo social o acompañamiento espiritual.

Por ello, las actividades de impacto comunitario también constituyen espacios de formación práctica e interdisciplinaria. Permiten desarrollar sensibilidad ante las necesidades del entorno, capacidad de organización, trabajo colaborativo, comunicación y liderazgo, competencias que complementan aquello que los estudiantes aprenden dentro de sus respectivas carreras.

Esta participación adquiere especial significado dentro de la filosofía educativa de la Universidad de Navojoa, donde la preparación académica busca conducir también hacia una pregunta esencial: ¿cómo puedo utilizar aquello que sé para beneficiar a alguien más?

“Amamos lo que hacemos”: del campus a los centros de influencia

La jornada en San Pedro permitió también comenzar a proyectar el Plan de Extensión Universitaria “Amamos lo que hacemos: Centros de Influencia”, una estrategia que busca llevar las capacidades de la comunidad universitaria hacia espacios donde puedan generar un beneficio directo.

La expresión “Amamos lo que hacemos” adquiere así una dimensión práctica. No se trata únicamente de desarrollar con excelencia una profesión, sino de reconocer que aquello que cada estudiante aprende puede convertirse en una herramienta para mejorar su entorno.

Los Centros de Influencia buscan precisamente favorecer esa conexión entre Universidad y comunidad mediante iniciativas que acerquen servicios, conocimientos y acciones de impacto social. San Pedro representa uno de esos escenarios donde la vinculación puede comenzar a construirse no solamente a través de una visita, sino mediante relaciones y proyectos capaces de tener continuidad.

Una misión que comienza cerca

La primera actividad de misión local de la Escuela de Misiones deja además un mensaje relevante para los estudiantes: la experiencia misionera no necesariamente comienza al viajar a otro país, puede iniciar a pocos kilómetros del campus, identificando necesidades, escuchando a las personas y aprendiendo a servir desde la realidad inmediata.

La articulación entre Misiones, Plantadores de Iglesias y Extensión Universitaria permite que evangelismo, formación profesional y responsabilidad social no avancen como esfuerzos separados, sino como expresiones complementarias de una misma filosofía educativa.

De esta manera, la Universidad de Navojoa continúa llevando a la práctica su propósito de transformar la vida de los estudiantes haciéndolos discípulos para el reino de Dios, mediante la verdad, el servicio y el liderazgo, procurando que esa transformación encuentre también una expresión concreta en las comunidades que rodean al campus.

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