Estudiantes, docentes y colaboradores universitarios ratificaron juntos un compromiso y una declaración que coloca la formación integral, el servicio y el carácter cristiano como horizonte para el nuevo ciclo escolar.
Justo al comienzo de la tercera semana de clases, la comunidad de la Universidad de Navojoa se reunió este martes 1 de septiembre para vivir uno de los momentos que marcan formalmente el comienzo de este ciclo: la Asamblea General de apertura del curso escolar 2026–2027.
La reunión estaba originalmente programada para el lunes 31 de agosto, pero las condiciones climatológicas hicieron necesaria su reprogramación. Superado el imprevisto, estudiantes, docentes, directivos y autoridades universitarias pudieron congregarse al mediodía para continuar con el protocolo institucional y declarar formalmente abierto un nuevo año académico.

La ceremonia tuvo además un significado particular. Este inicio de curso coincide con una nueva etapa administrativa para la Universidad de Navojoa, por lo que la Asamblea representó uno de los primeros grandes encuentros de la actual administración con la comunidad estudiantil dentro de los protocolos universitarios.
Sin embargo, el momento central no estuvo solamente en declarar inaugurado un nuevo ciclo. La ceremonia buscó responder una pregunta más profunda: ¿qué clase de experiencia educativa quiere construir la comunidad UNAV durante este año?
Un compromiso compartido entre estudiantes y Universidad
Como parte de la Asamblea General se realizó la firma de una declaración de compromiso institucional, representada tanto por estudiantes como por la administración universitaria encabezada por el Mtro. Issac Corral Magallanes Rector institucional.
El documento parte del reconocimiento de Dios como Creador, Sustentador y Redentor, así como fuente de verdad y sabiduría, y establece como fundamento la concepción adventista de una educación cristiana integral orientada a la restauración de la imagen de Dios en el ser humano y a la preparación para una vida de servicio.
Bajo esta perspectiva, la comunidad estudiantil asumió voluntariamente el pacto de conducirse durante su formación bajo una premisa que acompañará este nuevo periodo:
“Seguiremos el Modelo y al Modelo”.
La expresión encierra una doble responsabilidad. Por una parte, asumir el modelo de educación integral que procura desarrollar equilibradamente las dimensiones espiritual, intelectual, física y social de cada estudiante; por otra, reconocer a Cristo como el Modelo que orienta el carácter, las decisiones y la manera de poner los conocimientos al servicio de los demás.
La firma de los estudiantes representando a cada programa académico permitió que aquello que forma parte de la filosofía institucional se expresara públicamente como un compromiso compartido. No se trató únicamente de establecer expectativas para los alumnos: la representación conjunta de estudiantes y autoridades dio al acto un carácter de corresponsabilidad en la construcción de la experiencia universitaria.

Ocho compromisos para una formación integral
La declaración articula este propósito alrededor de ocho dimensiones que trascienden el desempeño estrictamente académico.
La primera es la consagración y la fe, mediante el cultivo de una relación personal con Dios a través de la oración, el estudio de la Biblia y la adoración. A ella se suma la formación del carácter, procurando que valores como el amor, la integridad, la humildad, la pureza y el respeto por la dignidad humana encuentren una expresión concreta en la vida cotidiana.
La cosmovisión y la misión invitan al estudiante a comprender su educación desde una perspectiva de esperanza y servicio. El desarrollo intelectual, por su parte, plantea un compromiso con la excelencia académica, la proactividad, el pensamiento crítico y la preparación profesional permanente.
La declaración incorpora también el desarrollo físico y el cuidado de la salud, promoviendo hábitos saludables y templanza; así como el desarrollo social y emocional, que propone construir relaciones sanas y una comunidad basada en el compañerismo y el apoyo mutuo antes que en una competencia individualista.
Finalmente, el liderazgo servicial y la responsabilidad ética llevan la formación hacia su dimensión práctica: utilizar conocimientos, competencias y talentos en beneficio de la iglesia, la comunidad y la sociedad, actuando con honradez, responsabilidad y sentido de pertenencia.
Son principios que, vistos en conjunto, describen el tipo de profesional que la UNAV procura formar: no solamente alguien preparado para ejercer una carrera, sino una persona capaz de comprender para qué y para quién utilizará aquello que aprende.
Una nueva administración frente a la comunidad estudiantil
La Asamblea también adquiere relevancia dentro del proceso de transición que vive actualmente la Universidad de Navojoa.
Después de las primeras semanas de actividad académica, este encuentro permitió a la nueva administración asumir formalmente uno de los principales protocolos frente al estudiantado y comenzar a marcar el rumbo de esta etapa en la vida universitaria.
Más allá de los cambios administrativos, la firma del compromiso envió también un mensaje de continuidad: los principios fundamentales de la educación adventista permanecen como punto de encuentro entre quienes dirigen, enseñan y estudian en la institución.
Precisamente por ello, el compromiso fue planteado en plural. “Seguiremos” implica una responsabilidad que no descansa únicamente en el estudiante. Educar integralmente requiere del acompañamiento de docentes, directivos, personal de apoyo y de una comunidad dispuesta a convertir los principios institucionales en experiencias concretas.

Comenzar las clases, comenzar con todo propósito
La Asamblea de este martes buscó darle un significado distinto a este ciclo escolar pues las clases ya habían comenzado; los horarios estaban en marcha y la actividad cotidiana había regresado al campus. Lo que faltaba era reunirse como comunidad para establecer el sentido con el que se quiere recorrer el año.
Ese propósito quedó sintetizado en la declaración solemne ratificada durante la jornada:
“Hoy, ante Dios y la comunidad universitaria, acepto el desafío de formarme integralmente. Me comprometo a ser un estudiante UNAV con propósito eterno, a honrar los principios de la educación adventista y a vivir diariamente la premisa institucional: Seguiremos el Modelo y al Modelo”.
El curso escolar 2026–2027 queda oficialmente abierto no solamente con nuevos proyectos, asignaturas y desafíos académicos, sino con un compromiso que pretende acompañar la vida universitaria durante los próximos meses.
Para la Universidad de Navojoa, el reto comienza precisamente ahí: conseguir que las palabras pronunciadas y firmadas en una Asamblea encuentren expresión cotidiana en las aulas, los dormitorios, los espacios deportivos, la iglesia, los proyectos profesionales y el servicio a la comunidad.
Porque “Seguiremos el Modelo y al Modelo” adquiere su verdadero significado cuando deja de ser solamente un lema y comienza a convertirse en una manera de aprender, convivir, servir y vivir.